Los principales beneficios de un masaje erótico

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Los masajes eróticos son relajantes. Esto es lo principal que deberías saber.  Si no estás seguro, siempre puedes dirigirte a profesionales o centros que realicen masajes eróticos en Barcelona, o en cualquier otra ciudad (algo muy fácil de buscar hoy en día, gracias a Internet) y probarlo en tu propia piel. Algo que, por otro lado, te recomendamos totalmente que hagas.

La finalidad del masaje erótico es que disfrutes, que alejes el estrés y los pensamientos negativos, y que aprendas a disfrutar de las caricias ajenas, así como de tu propio cuerpo. Pero podemos enumerar todos los beneficios que nos aporta:

Manda lejos tus problemas

Los juegos sensuales y las caricias del masaje contribuirán a alejar de tu mente cualquier problema, ya que alcanzarás un estado de relajación increíble. Disfrutarás sobremanera de las caricias de las expertas masajistas, que conocen a la perfección cómo conseguir el clima ideal para que tu placer sea máximo.

Despierta tu deseo

En ocasiones, el apetito sexual queda reducido a la nada. Esto puede ocurrir a causa de una monotonía en la pareja, o por un descontento de la vida que tenemos. Los masajes eróticos contribuyen a romper esa rutina y nos inyectan la autoestima que necesitamos para seguir adelante y, si es el caso, para atrevernos a cambiar de vida.

Conoces nuevas sensaciones

El erotismo es una buena manera de conseguir la compenetración sensorial. Sólo tienes que dejarte llevar y disfrutar de las manos de la masajista.

Combate la depresión

Además de acabar con la ansiedad. Hoy en día, cada vez más personas conocen estas tristes situaciones que nos hacen infelices, a causa de las presiones del trabajo, de problemas en la familia y diversas situaciones y estados sociales. Este tratamiento bloquea los pensamientos negativos, contribuye a liberar la mente y hace que puedas controlar tu estado de ánimo de manera más positiva.

Mejora tu relación de pareja

La liberación sexual que proporciona un masaje erótico también te ayuda a comprender mejor tus relaciones sexuales, lo cual refuerza tu vínculo con tu pareja. Además, algunas de las cosas que aprendas durante el masaje lo podrás emplear, también, en la cama con esa persona especial.

Mejora tus relaciones personales

Al liberarte de negatividad y aportarte una mayor autoestima, serás capaz de enfrentarte con mayor seguridad y efectividad a diversas situaciones sociales. Esto, al final, se convertirá en una especie de círculo vicioso positivo.

Iniciándonos en el sado: conocimientos previos

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El sadomasoquismo es una práctica sexual que se encuentra en auge. Desde que salió al mercado el libro Cincuenta sombras de Grey y se hiciera popular, muchas personas, ya fueran lectoras o no de este título, han comenzado a sentirse atraídas o intrigadas por esta práctica.

También llamado BDSM (por las siglas en inglés de “bondage, dominación, sadismo y masoquismo”), diversos estudios recientes aseguran que entre el 30 y el 50 por ciento de la población adulta tiene fantasías sexuales relacionadas. No obstante, la mayoría no se atreve a comunicar esto a sus parejas, o no saben cómo informarse en realidad.

Muchos hombres acuden a escorts en Barcelona u otros lugares con la esperanza de probar por primera vez prácticas BDSM –además de muchas otras. En cualquier caso, lo ideal es vivir una primera experiencia teniendo ya algunos conocimientos previos. Por ello, aportamos una pincelada a continuación.

Parte activa y parte sumisa

En el sado, hay dos tipos de participantes diferenciados: el activo y el sumiso. Es decir, una de las partes es la activa o el amo, que se encargará de generar una intensidad controlada de dolor a la parte sumisa, mediante azotes u otros medios pactados previamente.

El amo es el sádico, mientras que la parte sumisa es la parte masoquista, que obtiene placer a través de la sensación de dolor.

Safe word o palabra de seguridad

Aunque exista un acuerdo para que el amo le infrinja dolor a la parte sumisa, esto tiene sus límites. Si el amo va más allá de lo acordado, o si la parte sumisa está sufriendo hasta un punto en el que se ha perdido la sensación de placer, es necesario acordar un código que lo haga detenerse. Y no puede ser un simple “no”, “para” o “me haces daño”, puesto que esto podría formar parte del juego, o así lo podría interpretar el sádico.

Por este motivo, hay que buscar otra palabra que quede totalmente fuera de contexto y que sorprenda en el momento –aunque se debe pactar previamente, por supuesto-. Algo como “calendario”, “agua” o, incluso, frases como “el cuadro está torcido” o “apaga el ordenador”.

Acuerdo entre las dos partes

El sádico no debería sorprender al masoquista con sus prácticas, a no ser que la sesión BDSM se realice entre dos personas con mucha confianza y experiencia previa juntos. De lo contrario, hay que establecer unas normas previas. Por ejemplo, la asfixia es una práctica peligrosa y muchos masoquistas no disfrutan.

Al final, todo se basa en tener una buena comunicación, en ponerse de acuerdo previamente y jugar de acuerdo a las normas establecidas por la propia pareja.